

Santo Domingo Este, el municipio más grande y poblado de la República Dominicana, se ahoga en un desorden institucional que la prensa nacional parece ignorar por completo. La Alcaldía no cumple sus promesas, miente sin reparo y opera en una opacidad que deja a los ciudadanos sin respuestas. Los regidores no fiscalizan, las instituciones guardan silencio y el caos se agrava bajo un autoritarismo local que coloca las leyes municipales por encima de las nacionales.
Figuras como Alicia Ortega y Nuria Piera, íconos del periodismo de investigación, no han volteado a ver este desastre.
Pero no están solas: Diario Libre, El Caribe, El Nacional, El Nuevo Diario, Panorama, Zol, Z101, RCC Media, CDN, Medios Corriipio incluyendo Cavada, RNN y otros medios mantienen un mutis absoluto sobre el colapso de un municipio donde todo funciona mal. ¿Qué pasa en Santo Domingo Este y por qué nadie dice nada?.
Un municipio en caída libre: los vertederos móviles como síntoma .
La Alcaldía de Santo Domingo Este falla en lo básico.
Las calles se inundan, los proyectos prometidos se esfuman y la delincuencia, aunque minimizada por el alcalde, sigue siendo una preocupación constante y ha empeorado desde que asumió la nueva administración y colocó en desuso la mesa de seguridad que hacia puesto a la ciudad en la mas segura del país.
El manejo de la basura es un desastre visible: furgones y artefactos colocados ilegalmente en las calles ahora sirven como vertederos improvisados, en clara violación de las normas. Nadie sabe cómo llegaron ahí ni quién los autorizó.
DiGESETT e INTRANT, responsables de regular el tránsito y el espacio público, no actúan, dejando que estas estructuras invadan las vías sin control.
La ciudadanía vive entre el abandono y la frustración, mientras las autoridades locales actúan con una arrogancia que parece desafiar las leyes del país.
El alcalde ha inventado un evento que lleva su nombre, provocando sospechas del uso de los recursos públicos para vender un funcionario con fines políticos, donde se reune con las comunidades pero al final, nada de resuelve.
La fiscalización brilla por su ausencia .
Los regidores, encargados de supervisar la gestión municipal, callan o están ausentes. No hay auditorías, no se rinden cuentas y la transparencia es inexistente.
Los ciudadanos no tienen idea de cómo se toman las decisiones ni de dónde sale el dinero para iniciativas como los furgones. Compras y Contrataciones del Estado, la entidad que debería velar por la legalidad de los procesos públicos, hace mutis, y Ética Gubernamental parece no existir en este contexto. El Ministerio de Administración Pública (MAP), que regula las normas administrativas, no se da por enterado de las presuntas violaciones que ocurren a todos los niveles. Todo está envuelto en una nebulosa que nadie aclara.
Incógnitas, Violaciones, Caos, que deberían ser revisadas por los que fiscalizan.
LA Dirección de Planeamiento Urbano, que es quien garantiza los permisos de construcción, su seguridad y factibilidad, tiene a una persona encabezando que no posee los créditos para ejercer, según la ley. El día que «pase algo», quien se hará responsable y sobre todo, que hay detrás del empeño de la Administración de colocar a una persona sin calificaciones necesarias en un cargo vital para la ciudad.
Direcciones como Recursos Humanos estuvo desierta durante meses, ¿quién firmó todos los documentos en todo ese tiempo?.
Las prestaciones laborales de los desvinculados en la presente administración no se han pagado completas, violando la ley.
La dirección que atiende la Juntas de Vecinos está casi desmantelada, sin director desde el inicio, ¿quién firma todo lo que allí necesita ser rubricado?.
Así, esta es la epidermis de un caso institucional evidente y la ausencia de fiscalización, que incluye a los medios, muy críticos antaño y hoy, en mutis.
Las incógnitas de vertederos en tipo furgones y contenedores en las calles: ¿qué hay detrás ?
Los furgones y artefactos convertidos en vertederos plantean más preguntas que respuestas. No está claro quién los adquirió, con qué fondos ni bajo qué proceso. ¿Fueron comprados legalmente o surgieron de la nada?
El mantenimiento de estos equipos es otro misterio: ¿se paga por la Alcaldía? ¿A quién?
En un municipio donde el dinero no alcanza para lo esencial —calles, alumbrado, recolección de basura—, la presencia de estos artefactos sugiere que algo no encaja, pero nadie sabe qué. No hay evidencia pública de licitaciones, contratos o justificaciones.
Los regidores no investigan, Compras y Contrataciones no interviene y el MAP pasa por alto las posibles irregularidades. La falta de fiscalización deja todo en el aire, y la ciudadanía queda a oscuras.
El autoritarismo local agrava el panorama .
Las autoridades municipales actúan como si las leyes nacionales no aplicaran, imponiendo decisiones sin rendir cuentas. Los furgones son solo un ejemplo: su ilegalidad es evidente, pero nadie los cuestiona ni los remueve. DiGESETT e INTRANT, que deberían sancionar estas ocupaciones del espacio público, permanecen pasivas.
¿Es desidia o algo más? Sin información ni supervisión, el municipio se convierte en un feudo donde las reglas parecen inventarse sobre la marcha, y las instituciones nacionales miran para otro lado.
Según la Alcaldía, ellos en el territorio son autónomos por lo que esas declaraciones ignora al INTRANT, a INMIGRACION, a la POLICIA, a Compras y Contrataciones, a Ética Gubernamental, al Map, a todos, con casos de sustitución a esas instituciones en violación franca de las leyes nacionales
El silencio ensordecedor de la prensa nacional
El periodismo dominicano, históricamente un contrapeso al abuso de poder, falla en Santo Domingo Este.
Alicia Ortega y Nuria Piera, reconocidas por destapar escándalos, no han abordado este caso. Pero el problema es más amplio: Diario Libre, El Caribe, El Nacional, El Nuevo Diario, Panorama, Zol, Z101, RCC Media, CDN, RNN y otros medios de alcance nacional también guardan silencio. En un municipio donde todo funciona mal y las autoridades locales desafían las leyes con impunidad, este mutis colectivo es inexplicable. ¿Por qué nadie investiga?
Una posibilidad es que los medios prioricen escándalos de mayor resonancia nacional, dejando los problemas “locales” en segundo plano.
Santo Domingo Este, con su enorme población, no es un caso menor: su deterioro afecta a cientos de miles.
Otra teoría es que faltan denuncias formales o datos concretos para sustentar reportajes, pero eso no explica la inacción total.
Una hipótesis más inquietante apunta a intereses económicos: la Alcaldía, con su presupuesto publicitario, podría influir en los medios, al igual que otros anunciantes institucionales.
Si el periodismo se doblega ante quienes pagan, la independencia se pierde, y la verdad queda en manos de los que controlan el dinero.
Un llamado a la acción: la prensa como última esperanza
El silencio de Ortega, Piera y los demás medios no es solo una omisión; es un abandono de la ciudadanía. Perpetúa el descontrol, legitima el autoritarismo y deja a los habitantes de Santo Domingo Este sin defensa ante una Alcaldía que opera sin frenos. Diario Libre, El Nacional, CDN y RNN tienen los recursos para indagar en los furgones, las finanzas municipales y la pasividad de DiGESETT e INTRANT. Zol, Z101 y Panorama podrían amplificar las voces de los afectados. Pero no lo hacen, y el mensaje implícito es devastador: este desastre no importa o no conviene contarlo.
Ortega y Piera podrían marcar la diferencia. Un reportaje suyo sobre los vertederos ilegales, las incógnitas financieras y el autoritarismo local obligaría a los regidores a hablar, a Compras y Contrataciones a revisar, al MAP a intervenir y a las autoridades a responder. La prensa no puede limitarse a los escándalos de élite ni callar ante posibles presiones económicas. Su deber es iluminar la realidad, especialmente donde las instituciones fallan y la ciudadanía sufre. Santo Domingo Este necesita que alguien rompa el silencio y exija claridad.
Este municipio no merece ser un feudo olvidado donde las leyes nacionales son ignoradas y las preguntas quedan sin respuesta. Es hora de que Ortega, Piera, Diario Libre, El Caribe, RCC Media y todos los demás recuerden su rol: cuestionar, investigar y dar voz a los silenciados. Los furgones, las finanzas opacas y el desprecio por las normas son un clamor que no puede seguir ignorado. ¿Seguirán mudos, o recuperarán el periodismo que alguna vez los hizo esenciales? El futuro de Santo Domingo Este —y la credibilidad de los medios— depende de esa decisión.
Creado por Multimedios LZO sobre texto de Fernando Buitrago
3/4/2025

